martes, 30 de marzo de 2010

Literatura para un ciego.

La Valentía de los sueños.

Un niño llamado Jack, huérfano y audaz. Vivía vagando por un pequeño pueblo llamado Alfan en los años 30 , su única fuerza era encontrar un tesoro, un gran tesoro, o algo parecido. Algo que él consideraba un TESEORO, un verdadero tesoro. Una familia, su familia… pero él savia que algún día los conocería y podría decir por primera vez esa palabra… de gran significado, mamá. Otro de sus sueños era con tener un barco, como los piratas, y viajar atreves del mundo cruzando océanos, ir con su bote y pasar por los ríos, tener una tripulación y que le llamaran Capitán… un sueño de niño,un sueño de fantasía, algo que tu puedes sentir y nada te lo puede arrebatar. ¿Pero quien dijo que los sueños fantásticos no se podían cumplir?, todos podemos cumplir nuestros sueños con la confianza y entusiasmo, Jack no fue un pirata, pero si tuvo su barco. Pero jamás… jamás conoció a su familia, o a una familia para él. Los sueños se pueden cumplir, pero si ese sueño te duele recordarlo o intentarlo, jamás lo podrás cumplir, Jack no compitió con sus sentimientos, no lo logro, pero logro su sueño de fantasía algo que lo hacía sentirse bien en esos momentos de recuerdos borrosos… pero su sueño cumplido lo recuerda con alegría y el sueño roto con Valentía

Te quiero.

Una manera de morir… no es una manera de ser feliz, tal vez no, o tal vez si…, quien sabe? Yo no e estado en otra vida más que esta. Quisiera experimentar tal sentimiento… aunque sea por una vez… una primera y una última… ya que si lo experimento jamás volveré a lo solía hacer… vivir. Así dije un día… yo puedo Vivir!, pero hoy no, no sé si mañana… La tarde se hace larga, la mañana eterna, y el frio entra entre mis cabellos, el calor vuelve… vuelve en cuanto me encuentro en alguna situación, una situación importante, ya sea una palabra… o dos… Tal vez yo misma me hago esto. Quieren que yo cambie? O solo soportarme… ya falta poco para que nos separemos, y nos vayamos lo más lejos uno del otro. Eh intentado cambiar, en realidad no es cambiar. Trate de dejar esa actitud que me hacía sentir mal, por mi y por los demás. Pero no da resultado… entiéndeme. Yo soy así. Perdóname si te hago sentir gris… no es mi intención… es mi corazón… que grita, grita la furia, el enojo, que yo… no puedo sacar. Si lo hago… disculpa, eso es lo que me pides, no? Lo siento. Ahora quiero ser feliz, feliz en la eternidad… pero no tengo el valor de conocer el más allá. Si lo tuviera… lo haría. Pero no lo tengo… no quiero ser una más. Una más de las que dejan su vida atrás. Ni tampoco de las que la viven sin disfrutar y solo te amargas por tú existencia, o porque no sientes el calor que necesitas. Solo puedo arrepentirme… no lo puedo lograr. Necesito no saber de nada… así todo sería feliz, no me toquen mi ignorancia… Ella me hace ser feliz al igual que las palabras que me animan. Soy sensible… demasiado… no toques mi sensibilidad con ella vivo y también muero, muero gracias a la realidad, hoy no quiero una eternidad, quiero un día, uno que sea en paz… si algún día mi valor viene solo perdóname, tu no sabes lo que siento, yo tampoco se de tus sentimientos… si uno quiere morir, solo muere… es como terminar con un juego… si te aburre lo dejas. Este tal vez también sea de esos juegos… pero ojala tuviera esos poderes para combatir con lo que me hace mal… o solo conmigo. Termina pronto por favor. No quiero seguir haciendo esto… tampoco seguir escribiendo sobre esto… quiero escribir un cuento, un cuento que hable del después mi vida. No dejare esto atrás. No olvides recordar que te quiero.